noviembre 28, 1998

Enemy of the State - Enemigo Público

Publicada en 1998.


Tecnología que controla tu vida

Los primeros minutos lo dicen todo. Si alguna vez has poseído una identificación, navegado en Internet, hecho una llamada telefónica o te han arrestado, tu vida es un libro abierto. 

En Enemigo Público, producción reciente de Tony Scott, un abogado se dará cuenta qué tan abierto está el suyo al ser lanzado a una red de intrigas que puede ser mortal. 

En víspera a la Navidad, inmerso en el ajetreo de las compras, un joven desesperado coincide con Robert (Will Smith). Las cámaras de seguridad del local capturan al agobiado sujeto deslizando un paquete en la bolsa de compras de Robert, quien no tiene idea ni de su contenido ni del hecho de que ahora es él quien lo posee. 

¿Qué es este misterioso objeto? Evidencia del asesinato de un congresista víctima de los planes maquiavélicos de Thomas Reynolds (Jon Voight), quien trabaja en la Oficina Nacional de Seguridad. 

De la noche a la mañana Robert se transforma en el blanco de una conspiración. Su vida ahora es oficialmente una pesadilla. Cancelan sus tarjetas de crédito, es desprestigiado públicamente en los medios y para completar de arruinarlo, cada uno de sus movimientos es vigilado por satélites con un radio de 150 millas. Una verdadera persecusión. 

La única esperanza de Robert es la ayuda de un sujeto renuente a colaborar con él; un experto en seguridad, espionaje y vigilancia, conocedor de todos los trucos y trampas. Brill, maestro en tecnología antigua y moderna, mezcla entre paranoico y genio, es quien puede ayudarlo a recuperar su vida, dándole a los villanos un poco de su propia medicina. 


Tony Scott, cuyas cintas famosas incluyen Top Gun, Días de Trueno y Crimson Tide, deja en Enemigo Público su sello a través de sus tomás frenéticas. Acción por doquier se puede encontrar en esta cacería donde no se puede confiar en nada ni nadie. 

Queda por notar el hecho de cuán vulnerables somos ante el uso de la tecnología; tan presente como está en nuestras vidas, no olvidemos que es un arma de doble filo.

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