enero 27, 1999

Sliding Doors - Si Yo Hubiera...

Publicada en 1999.

La felicidad a una puerta de distancia

Cosa graciosa es el destino. Un día, te despiden de tu trabajo y al tomar el metro conoces a un hombre encantador, llegas a tiempo a casa para ver a tu novio engañándote con otra y con tantos acontecimientos tu vida cambia por completo.

¡Pensar que un momento pudo haber cambiado esa realidad! Aún despedida, imagina que pierdes el metro y decides irte a casa en taxi; no conoces al hombre encantador pero te asaltan en la calle, eres llevada al hospital y no alcanzas capturar a tu novio traicionero. Una nueva vida se desvanece por las puertas del metro que se cerraron en tus narices.

La nueva comedia romántica Si Yo Hubiera... está construida sobre una idea que atraerá a cualquier ser humano que crea en las encrucijadas de la vida: si yo hubiera...entonces quizás...y entonces no habría hecho...y ahora estaría..., etcétera, etcétera.

Gwyneth Paltrow es Helen, una joven inglesa ejecutiva de Relaciones Públicas que inicia su día siendo despedida de su trabajo. Al tratar de alcanzar el metro para ir a casa, pierde por segundos la oportunidad de abordarlo. En ese momento, el tiempo regresa hasta el punto de permitirle alcanzar ese vagón que la lleva, literalmente, a una nueva vida.

Desde ahí, dos historias paralelas se cuentan en pantalla -la de una Helen que se monta en el metro, y la de otra que no lo logra-.

El escritor y director Peter Howitt maneja los dos escenarios de Helen con una sutileza agradable. No hay una sensación de inicio y final. Vemos 2 historias pero las sentimos como una. La audiencia no tiene posibilidad de perderse.

Más allá de las dos realidades que plantea la cinta, reconozcamos que sólo se trata de una simple comedia que explota la historia de un triángulo amoroso.

Gwyneth Paltrow nos muestra las fortalezas, debilidades y encantos de una mujer con 2 vidas diferentes. John Hannah es espléndido como el encantador príncipe azul que puede cambiar su vida. John Lynch el perfecto novio confunfido pero infiel. Jeanne Tripplehorn nos convence como la sexy amante que anhela un escándalo para quedarse con su antiguo amor.

No es difícil de creer, luego de ver Si Yo Hubiera..., que la dirección de nuestra vida puede cambiar en cualquier momento. Incluso con un evento tan insignificante como viajar en metro.

enero 12, 1999

Stepmom - Quédate a Mi Lado

Publicada en 1999.

Reafirmando lazos familiares

 

Madres, padres, hijos, hermanos. Si normalmente las relaciones familiares no son fáciles de vivir, imaginemos un panorama que contenga divorcio, futura madrastra y una enfermedad mortal. Ciertamente no es un jardín de rosas.

Quédate a mi lado es un intento del director Chris Columbus de explorar las posibles relaciones y sentimientos en una familia resquebrajada por un divorcio y la entrada a ésta de un nuevo miembro -la madrastra-.

Jackie y Luke son los padres de Anna y Ben, quienes comparten su vida entre la casa de mamá y el apartamento de Luke e Isabel, su novia. Isabel es una fotógrafa de modas, poco acostumbrada a las responsabilidades maternales. Una novata en tropiezos, como Jackie le recuerda siempre que puede.

Entre peleas y discusiones, los enfrentamientos entre ambas mujeres desfilan por la pantalla. El giro emotivo viene cuando a Jackie le diagnostican cáncer terminal. Es ahí cuando ella debe aceptar a Isabel y ayudarla a convertirse en una buena sustituta.

Susan Sarandon es Jackie. Su actuación es conmovedora; sus ojos, siempre llenos de emoción y centrados en la acción, dan más profundidad al film que el guión entero. Julia Roberts en el rol de Isabel se destaca, pero Sarandon simplemente se roba el show. Ed Harris como Luke, da el apoyo y balance perfecto para completar el complicado círculo.

Como una buena cinta de su género, posee ciertos toques de manipulación y grandes cantidades de drama. Si la idea de pasar 2 horas derramando unas cuantas lágrimas es seductora, Quédate a mi lado es la opción, sin ninguna duda.

enero 11, 1999

Te con Mussolini

Publicada en 1999


Té para cinco

Franco Zeffirelli, creador de Romeo y Julieta (1968), uno de los filmes más románticos de todos los tiempos, regresa romantizando su propia vida en Té con Mussolini.


La cinta narra la historia de Luca, un chico nacido ilegítimamente en Florencia. Rechazado por su padre, Luca es criado por Mary Wallace, una inglesa cálida que trabaja como secretaria para su padre.


Mary forma parte de un círculo de damas británicas con inclinaciones artísticas denominadas las "Scorpioni", que incluye a Lady Hester, una viuda snob, y Arabella Delancey, una apasionada de los frescos, su perro y la poesía. Ellas, junto a dos americanas, Elsa, coleccionista de arte y Georgie, una arqueóloga práctica y desinhibida, marcarán la vida del joven Luca.


Con el creciente poder de Mussolini y la entrada de Italia en la Guerra contra Inglaterra y posteriormente, Estados Unidos, la vida de las "Scorpioni" en Italia corre peligro, y son enviadas a unas barracas en la localidad toscana de San Giminiano. Para las británicas, las acciones de Mussolini son una traición, sobre todo para Lady Hester, que una vez tomó el "té" con el dictador, y por lo tanto quiere -no, exige- protección por parte de él.


La visión del director italiano sobre su autobiografía me resulta atractiva ya que cuando uno suele recapitular su vida, tiende a verla como una serie de eventos. Por ello, la cinta funciona como una sesión fotográfica de parte de la vida de Luca, visto a través de sus ojos y memorias imperfectas.


¿Cómo solemos recordar los momentos y lugares significativos de nuestra vida? Pareciera que en el caso de Zeffirelli, lo hace con amor y añoranza, en lo que se refiere a su ciudad natal, con agudeza cuando nos muestra a las excéntricas damas de su vida, y con trazos sueltos, cuando se trata de sus propias emociones.


Una oda al amor, la amistad, la belleza y la fortaleza espiritual, la cinta se complementa con la impecable cinematografía de David Watkis y el formidable talento de las cinco actrices cuyas actuaciones exceden todas las expectativas.


Un desafío reunir a tan brillantes intérpretes, Té con Mussolini casi parece un duelo entre estas cinco damas, cuyos personajes complejos con sus actitudes y acciones, son la base de la reflexión de un joven sobre un período que cambió su vida y al mundo entero.


Como un propio té inglés, la delicia de este filme se halla en sus participantes, más que en las bebidas y bocadillos compartidos. Té con Mussolini es una cita a la que nadie debe faltar.