enero 13, 2002

Ocean's 11 - La Gran Estafa

Publicada en el 2002.

Golpe maestro

¿Estás dentro o estás fuera? ¿Estás preparado para un gran robo que será muy peligroso pero demasiado divertido para ser ignorado? ¿Listos para ver a un grupo de los actores favoritos de Hollywood interpretando ladrones y criminales descarados, sin ninguna pretensión mayor que entretenernos por dos horas? Porque La Gran Estafa no encierra ningún mensaje moral o profundo; es escapismo puro, de primera clase; un colirio para los ojos.

Tenemos a George Clooney en el papel que otrora hiciera Frank Sinatra. Danny Ocean, un ladrón y estafador, que no deja que pasen 24 horas de su libertad bajo palabra cuando ya está organizando su próximo golpe. ¿Y qué mejor mano derecha para orquestar la operación que Brad Pitt? Su Rusty Ryan es un experto timador, que curiosamente siempre está comiendo, y apoya a Ocean en cada uno de sus pasos.

Juntos reunen a un equipo de ladrones y ex convictos profesionales. ¿El blanco? 150 millones de dólares repartidos entre tres de los casinos más famosos de Las Vegas (Mirage, Bellagio y MGM Grand), que casualmente comparten la misma bóveda subterránea y son propiedad de Terry Benedict (Andy García), el multimillonario pretencioso y despiadado. Que para colmo está saliendo con Tess (Julia Roberts), la ex esposa de Danny.

La Gran Estafa es una aventura criminal simpática, sin violencia pero llena de energía y humor, que tiene la suerte de contar con algunas de las caras mas populares del cine hollywoodense.

La cámara inquieta del director Steven Soderbergh captura el mundo de excesos y extravagancias de Las Vegas, escenario perfecto para el desarrollo de la trama. Tan cómplices nos hacemos de estos pícaros tramposos, hasta olvidar que de hecho, son unos criminales.

Estamos ligando el éxito de la operación, que no haya obstáculos, que Danny se quede con la chica y todos sus compañeros felices con los bolsillos llenos.


Yo estoy dentro. ¿Qué me dicen ustedes?

enero 05, 2002

Kate y Leopold

Publicada en el 2002.



Para conseguir a su alma gemela Meg Ryan ha cruzado Norteamérica (Desvelados en Seattle) y ha intercambiado mensajes ciberespaciales (Tienes un E-mail). Ahora, en Kate y Leopold, experimentará viajar en el tiempo para lograr su sueño de amor perfecto.

Kate es una mujer cínica de negocios del siglo XXI que será deslumbrada por los encantos de un duque británico del siglo XIX, Leopold (Hugh Jackman).

La cinta abre en el Manhattan de 1876, durante la inauguración del puente Brooklyn. Leopold es un noble de visita en la ciudad, en busca de una esposa que lo salve de la ruina.

Durante un baile de sociedad, el apuesto duque se percata de la presencia de un hombre extraño que observa y fotografía a los invitados. El hombre resulta ser Stuart, un científico amateur de nuestra época que ha descubierto portales para viajar en el tiempo.

Como es de esperarse, Stuart regresa a New York y Leopold lo sigue, descubriendo así las maravillas modernas del futuro, la pérdida de la etiqueta y modales de la era victoriana y a Kate, por supuesto.

A partir de ese momento, la historia entra en el piloto automático que suele caracterizar a las películas del género: personalidades opuestas que primero se desagradan, luego se atraen, enamoramientos, conflictos, unas cuantas lágrimas y un final feliz.

Con su trama sin sentido, Kate y Leopold es la clase de película donde el romance y la fantasía prevalecen ante la narrativa lógica. Si lo único que les preocupa es la suerte de sus adorables protagonistas, no dejen que el sentido común arruine el disfrute de esta simpática historia, a veces graciosa, otras francamente manipuladora y sentimental.