marzo 16, 2002

Tráfico

Publicada en el 2001.


Adictivo tráfico


La naturaleza insidiosa de las drogas y los esfuerzos -a veces inútiles- para detener su uso son expuestos a través del lente del director Steven Soderbergh en su más reciente trabajo, Tráfico.

En un mosaico de historias entrelazadas, Soderbergh vuelve a tocar un tema controversial de profundo interés común, uno que afecta a todos los estratos sociales y desencadena conflictos y tragedias.

Dos policías mexicanos, Javier Rodríguez (Benicio Del Toro) y Manolo Sánchez, trabajando en la frontera con Estados Unidos para detener el tráfico de drogas, se verán atrapados en una red de corrupción.

En Estados Unidos, el Juez Robert Wakefield (Michael Douglas) es nombrado el nuevo Zar Antidrogas del país, y mientras busca los contactos con el gobierno mexicano para la lucha antidrogas en ambos países, él y su esposa se hunden en una batalla personal contra la creciente adicción de su hija adolescente. 

En San Diego, los agentes especiales de la DEA Montel Gordon (Don Cheadle) y Ray Castro trabajan en un caso para eliminar uno de los carteles mexicanos más poderosos, y cuando atrapan a Carlos Ayala su esposa Helena (Catherine Zeta-Jones) se verá arrastrada al mundo sórdido de su marido si quiere salvar su vida y la de su hijo.

Las historias de los inocentes, los culpables, los manipuladores y las víctimas coinciden todas en Tráfico, una pieza cinematográfica excelente que resalta por el importante mensaje que nos transmite.

El guión de Stephen Gaghan nos inserta en las historias de personas comunes y corrientes, hasta que nos adentramos en los diferentes mundos donde ocurren sus vidas, desde el vasto desierto mexicano, pasando por las oficinas más lujosas de Washington, hasta los suburbios donde las drogas abundan.

Soderbergh le otorga al film un look diferente, utilizando los colores para representar los diversos ambientes e historias.

Generalmente, el mundo de las drogas es presentado en el cine para reflejar la autodestrucción de los seres que las emplean. En Tráfico, la víctima es la sociedad entera. Todos buscan respuestas que nunca han sido efectivas. No se trata de críticas, es mostrar simplemente una realidad de la que -como expresa el eslogan de su poster-, nadie saldrá limpio.

marzo 11, 2002

Gosford Park - Crimen de Medianoche

Publicada en el 2002.


Los de arriba y los de abajo


Un fin de semana en una fabulosa mansión de la campiña inglesa entre aristócratas de sangre azul y un asesinato es la excusa perfecta para reunir a uno de los grupos más talentosos de actores británicos en la nueva película de Robert Altman, Crimen de Medianoche.

En esta sátira social el veterano director presenta el esnobismo exacerbado de la clase alta inglesa y las relaciones entre amos y servidumbre, delineando los valores y actitudes opuestas de cada casta.

Es 1932. Gosford Park es la magnífica casa de Sir William McCordle (Michael Gambon) y su esposa, la glamorosa Lady Sylvia (Kristin Scott Thomas). A la fiesta de fin de semana que incluye una cacería y banquetes abundantes asisten una condesa malcriada (Maggie Smith), un productor de cine (Bob Balaban), un ídolo de películas de matinée (Jeremy Northam) y las hermanas y esposos de Lady Sylvia.

Bajo las habitaciones suntuosas de los ricos, los pisos de la servidumbre contienen a un grupo tan impresionante como el de arriba, que incluye a Jennings, el mayordomo principal (Alan Bates), el valet de Sir William (Sir Derek Jacobi) y los sirvientes que vienen con sus patronos de visita, desde el sospechoso Harry Denton (Ryan Phillipe) hasta la ingenua Mary (Kelly MacDonald). Todo el personal es supervisado por la Sra. Wilson (Helen Mirren), la cocinera (Eileen Atkins) y la confidente Elsie (Emily Watson).

La historia se pasea entre las idas y venidas financieras y sexuales de los amos y sus sirvientes. Tramas y subtramas son meros instrumentos para que estos personajes reciban su dosis de escándalo, chismes, rumores, traición, tensión sexual y asesinato.

Altman, especialista en filmes que reunen largos repartos, demuestra que no ha perdido su chispa. Por cada risa y momento juguetón, existe un giro oscuro y sorpresivo. Crimen de Medianoche está tan abarrotado de invitados y sirvientes que la desaparición de un cuchillo pasa desapercibida, hasta que termina en el pecho de uno de los personajes principales.

Pero explotar el género criminal no es claramente la intención de Altman; más bien lo es burlarse del mismo. Las pistas y descubrimientos son tan obvios y el detective (Stephen Fry) es tan obtuso que destruye a su paso más evidencia que la que recolecta. Como es de esperarse, hay más de un sospechoso, y ningún personaje es 100% inocente. Ni los de abajo, y mucho menos los de arriba.

marzo 03, 2002

A Beautiful Mind - Una Mente Brillante

Publicada en el 2002 


Los laberintos de la mente
 

Siempre pensé que las matemáticas podrían volver loca a una persona. Luego de ver Una Mente Brillante, pude comprobar que mi teoría no es del todo descabellada.

Este drama basado en una historia de la vida real presenta a Russell Crowe como John Forbes Nash Jr., un genio matemático cuya mente experimenta un intenso viaje desde la sanidad a la locura y de regreso a la primera.

La historia de Nash se inicia en 1947, cuando el "misterioso genio de Virginia del Oeste" llega a Princeton para cursar sus estudios de postgrado. Obsesionado por destacar y conseguir una idea realmente original, Nash pasa la mayoría del tiempo resolviendo ecuaciones en la biblioteca, en los ventanales de su habitación e incluso en el bar donde se reúne con sus compañeros.

Así es como un día la idea que ha estado persiguiendo se presenta súbitamente. Su estudio en la teoría del juego contradice la doctrina de Adam Smith, el padre de la economía moderna. Ciento cincuenta años de ideas aceptadas universalmente pasan de moda súbitamente y la vida de Nash cambia para siempre.

Ahora trabajando en el reconocido MIT, Nash se involucra en las investigaciones de la Guerra Fría, mientras su vida personal da un giro completo cuando conoce a Alicia, una estudiante de física con la que eventualmente se casa.

Pero la vida de Nash pronto se desmorona cuando le diagnostican esquizofrenia paranoide. Su genio se nubla y a partir de ese momento, Nash debe luchar para aplicar la lógica -que una vez le sirvió para resolver complicados teoremas- a la enfermedad que cada día lo aleja más de la realidad.

La cinta mezcla realidad con fantasía, técnica que nos hace ver qué tan confundida puede estar una mente.

Russell Crowe ofrece una dramática interpretación como Nash, a quien vemos envejecer 40 años en pantalla. El actor neozelandés se pasea por las diferentes facetas de Nash, desde el genio seguro, arrogante, hasta el hombre perdido y atormentado que busca desesperadamente librarse de sus demonios.

Jennifer Connelly, como Alicia, complementa en todo sentido a Crowe. Desolada por la enfermedad de su esposo, Alicia lucha bajo presión para continuar amando al genio trastornado y brindarle el apoyo emocional que tanto necesita.

Aunque raya en el sentimentalismo, Una Mente Brillante es un film que vale la pena ver. No se trata de las matemáticas o los importantes méritos que Nash aportó al mundo. Es sobre su genialidad, y como este hombre logró sobreponerse a sus delirios y convertirse no sólo en una persona con una mente brillante, sino también con un gran corazón.