junio 28, 2006

Cars



Lo importante es el viaje, no el destino

Pixar se lanza a ruedo automovilístico en una nueva aventura llamada Cars. El protagonista es un pretencioso carro de carreras novato llamado Rayo McQueen, un arrogante que piensa que sólo se necesita a sí mismo para conquistar el mundo y un trofeo llamado la Copa Pistón. Así entendemos que esta es la historia de cómo McQueen aprenderá lo verdaderamente importante en la vida.

Ciertos eventos llevan a McQueen a perderse en un pueblito llamado Radiator Springs donde lo condenan a cumplir servicio comunitario. Eventualmente, el piloto hace amistades con los pintorescos "locales" quienes le enseñan la importancia de tener amigos que te apoyen y cuán superficial e insignificante son las nociones de fama y prestigio.

Y lo importante es el viaje, no el destino. Darte cuenta que un ansiado trofeo es sólo una copa vacía.

Cars posee toda la buena vibra Pixar/Disney, pero no captura la resonancia emocional de sus esfuerzos pasados. La animación es maravillosa, y nos muestra lo vasto que puede ser el mundo. La cinta tiene corazón y chispa. Pero no es suficiente. Quizás es porque esta es una temática que de una u otra forma ya ha sido tocada, quizás sea yo. De todos los trabajos de Pixar, es el más débil, pero visualmente, es deslumbrante.