agosto 06, 2008

El Caballero de la Noche - The Dark Knight

And... here… we...go! 

¿Cómo describir el fenómeno causado por El Caballero de la Noche? No sé por dónde empezar. No es sólo una gran película del género de los cómics, no sólo tiene una historia interesante y buenos actores. Es todo eso pero también…

Es una de las mejores películas del año. El golpe maestro del Caballero de la Noche está en trascender su origen de comic book para convertirse en una historia trágica sobre personajes que dejan atrás sus moldes y se convierten en verdaderos símbolos de lo que buscan representar, la justicia, la venganza, la anarquía, la maldad.

Segundo, no es un cuento simplista del bien contra el mal. Está lleno de conflictos morales, corrupción, crisis éticas, supervivencia y fe. Si, fe en la raza humana, fe en que la conciencia prevalecerá ante las circunstancias más extremas a las que seamos sometidos.

En el centro de toda esta maraña está el Guasón, el villano exquisito del fallecido Heath Ledger, un sociópata que disfruta los juegos mentales y la violencia sin sentido. Es él quien atenta a quebrantar la moral del atormentado Batman, sometiendo a los ciudadanos de Gótica a una serie de juegos para poner a prueba su humanidad, si se quiere.

Para recrear este nuevo espisodio, Nolan vuelve a rodearse de sus sospechosos habituales:  el excelente Wally Pfister en la fotografía, el editor Lee Smith, Nathan Crowley en el diseno de producción, quienes amalgaman perfectamente sus talentos en el celuloide, apoyando el guión escrito por Nolan y su hermano,

En El Caballero de la Noche no hay desperdicio en las actuaciones, sean de mayor o menor peso. Bale es perfecto como Batman/Bruce Wayne, un hombre que sólo vive cuando pretende ser alguien más, pero a la vez es impenetrable. Pero sin duda, todos los ojos están fijos en Ledger y su magistral interpretación del Guasón. Es aterrador, es espeluznante y devastador. Es gracias a sus maniobras maníacas que Batman se convierte en el ícono a través del cual vemos la esperanza. Y lo que algunos héroes anónimos son capaces sacrificar en el nombre del bien.

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