diciembre 27, 2009

Avatar

 
  
  

En un futuro distante, un soldado parapléjico llamado Jake Sullivan (Sam Worthington) es reclutado para una misión de contrainteligencia en un planeta extraterrestre llamado Pandora. Utilizando un Avatar -una especie de clon de su ADN y del ADN de los Na'vi, habitantes de Pandora- Sullivan debe aprender su cultura y estilo de vida. Y mientras el ejército terrícola planifica la toma y destrucción de Pandora, Sullivan se verá obligado a comprometer su lealtad entre los humanos y la raza Na'Vi.

Hace 4 años, el "Rey del Mundo" anunció Avatar como su próximo proyecto, y desde ese entonces hemos esperado el estreno de esta épica de ciencia ficción y ver si Cameron podría superarse a sí mismo.

La respuesta es sí y no.

Una maravilla visual, un logro a nivel tecnológico, Avatar es todo eso y más. Es el producto de un perfeccionista que conoce a las masas y sabe cómo complacerlas. Y manipularlas.

Pero a pesar de toda esa deslumbrante parafernalia tecnológica, no es LA mejor película de Cameron. Que me perdonen los fanáticos, pero es que Titanic me gustó más a pesar de su tono rosa y cursilón. Avatar es demasiado ambiciosa como para darse el lujo de tener una historia tan predecible y floja.

Tal como Titanic, Avatar es una épica romántica donde las diferencias separan a sus protagonistas, donde la destrucción de la naturaleza, el amor y la tolerancia son temas relevantes que a menudo se ven opacados por los efectos especiales. Es un pasticho de Danza con Lobos, Corazón Valiente, Pocahontas y El Último Samurai.

No quiero hablar de actuaciones porque apartando a Sigourney Weaver, no hubo mucho que me cautivara en ese departamento. Para mi el protagonista de este cuento es Cameron y él tiene méritos porque es un visionario que una vez m
ás corrió un riesgo profesional y orquestó esta fantasía que dejará a más de uno boquiabierto.