noviembre 29, 2010

La Red Social - The Social Network



_____ quiere ser tu amigo en Facebook es quizás una de las frases que han signado esta década. A raíz de la creación de la red social surgió una nueva manera de relacionarnos. La metamorfosis en las relaciones humanas tiene un antes y un después de Facebook.

Y el origen de este fenómeno es la excusa perfecta para la más reciente cinta del director David Fincher, La Red Social.

¿Por qué digo una excusa? Porque no vamos a ver una historia sobre lenguajes de programación, ecuaciones matemáticas ocómo millones de personas se conectan a una red y comparten fotos, mensajes o videos. No.

La Red Social es la eterna historia de la aspiración individual por pertenecer a un grupo, del poder que se obtiene con "la exclusividad", de ganadores y segundones, de rechazo y de aceptación, de amistad y traición.

Cuando se lee así, suena bastante convencional. Pero lo genial de la cinta es la manera como está narrada, prácticamente como un duelo intelectual entre su creador, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), y los abogados de su ex mejor amigo, Eduardo Saverin (Andrew Garfield) y sus enemigos, los gemelos Winklevosses (Armie Hammer).

A lo largo de la trama, vamos al pasado y se nos permite echar un vistazo a la experiencia universitaria -exclusiva y elitesca- de Harvard, donde mentes brillantes conviven con otras presiones, la tradición, el clasismo, los privilegios, la cultura de ganar, de ser el primero, de entender que en el mundo nadie recuerda al que llega en segundo lugar.

En dos horas de rapidísimo diálogo concebido por Aaron Sorkin, Fincher se las arregla para plasmar una especie de thriller legal con toques de drama y comedia, bajo una paleta fotográfica de marrones y azules, fría como una pantalla de computador, como su protagonista.

Los acordes musicales de Trent Trenzor y Atticus Ross nos acompañan cómplices en esta historia donde palabras van y vienen como balas de ametralladora, absorbiéndonos en un mundo tan exclusivo como uno de esos clubes sociales de Harvard, donde tenemos el chance de observar como pocos poderosos deciden el destino de muchos, a veces sin saber a ciencia cierta las consecuencias, los cambios y el impacto que sus decisiones tendrán en el mundo, y en ellos mismos.

noviembre 23, 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 1 - Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I






12 años atrás inicié un romance indefinido con un mundo mágico. En papel, Harry Potter se convirtió en una de mis fantasías escapistas favoritas. No podía esperar el lanzamiento de un nuevo episodio para descubrir los secretos y misterios del joven con la cicatriz de rayo, el elegido, el niño que vivió.

Su transferencia al celuloide, si bien ha sido exitosa desde los estándares comerciales, siempre me dejó con un sabor agridulce, porque a excepción de la tercera y la quinta cinta, el resto de las películas nunca alcanzaron el nivel de emoción que los libros me brindaron. 

Por eso me alegra sobremanera decir que Harry Potter y las Reliquias de la Muerte no tiene este problema. Lo que no quiere decir que sea perfecta, pero después del Prisionero de Azkabán y la Orden del Fénix, es la mejor película de la saga.

La historia la sabemos ya. Harry Potter debe vencer a Voldemort y para ello, debe localizar los Horcruces que contienen pedazos de su alma y destruirlos uno a uno. En compañía de Ron y Hermione, Harry inicia su misión, descubriendo secretos, aliados y enemigos, mientras el puño de Voldemort, sediento de poder y la necesidad de aniquilar a Potter,  hace estragos en el mundo mágico y en el de los Muggles.

Lejos de Hogwarts y sus guardianes, el trío enfrenta por primera vez el mundo adulto: frío y abrumador. Esta madurez recién adquirida no parece gran cosa cuando vemos a los chicos en la inmensidad de los paisajes rurales donde buscan refugio del ojo vigilante de Voldemort. No es de extrañar entonces que víctimas de este ostracismo voluntario, otra clase de maldad aflore, la de los celos, la inseguridad y la envidia.

Muchos se quejan de la poca acción y de las escenas taciturnas en medio de los parajes ingleses. Pero el silencio y la contemplación son palabras clave en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Ante la misión abrumadora que les espera, pasamos un buen rato viendo a Harry, Ron y Hermione sin decir mucho, contemplando el vacío, en reflexión. Y así debe ser, pues lo que está en juego es la existencia misma de su mundo y de sus seres queridos.

En ese ambiente cuasi-apocalíptico fotografiado por Eduardo Serra, el director David Yates se las ingenia para insertar momentos de desahogo, bien sean cómicos o de acción: El escape de los 7 Harrys, la boda de Bill y Fleur, la infiltración en el Ministerio de la Magia, la historia de las Reliquias de la Muerte, ejecutada en una animación fantástica. 

Los personajes secundarios parecieran desfilar en pantalla sin ninguna otra meta que dar apoyo al trío protagonista; pero en Harry Potter ningún personaje es trivial. Cada quien aporta su grano a la historia y a los hechos. Hay un sabor a El Señor de los Anillos que se hace contundente en la búsqueda de Voldemort por la varita más poderosa; o en el guardapelo, especie de Anillo que corrompe los pensamientos de Harry y Ron, sobre todo en este último, capaz de imaginar su peor miedo y la escena más innecesaria de la película (faux pax para Yates y Kloves).

Existe otra cara de Harry Potter que muchos no ven, y es la crítica aguda a la política. Más allá de la fantasía, vemos la corrupción, el ansia de poder y las ideologías extremas que nos provocan sentimientos de rechazo: una especie de nazismo despacha desde el Ministerio de la Magia, impulsado irónicamente por Voldemort (un “sangre sucia”). La visión es espeluznante, y quizás pase como un elemento “más” de la historia. Pero está ahí por algo.

La primera parte de este episodio Harry Potter concluye en un punto donde la esperanza parece abandonar a nuestros héroes y el mal parece avanzar sin mayores obstáculos. Pero confío en que antes de que Harry nos abandone por siempre, nuestro apetito por esa épica confrontación final será satisfecho, con la ayuda de un poco de magia, que nunca cae mal.

noviembre 03, 2010

Atracción Peligrosa - The Town


Anualmente en Boston ocurren 300 robos de banco. Y Charlestown, un vecindario de unos 2.5 kilómetros cuadrados, ha producido más ladrones armados que cualquier otro lugar de Estados Unidos. Con este preámbulo llega a las pantallas una historia sobre el crimen y las segundas oportunidades llamada Atracción Peligrosa (The Town), dirigida por Ben Affleck (Good Will Hunting, Pearl Harbor, Hollywoodland).

Como buena representante del género, la película inicia con un robo. Cuatro enmascarados entran a una oficina y someten a los empleados y clientes a su terror. “Nadie saldrá herido” es la promesa de Doug MacRay (Affleck) pero su compañero Jem (Jeremy Renner, The Hurt Locker) es de los que prefiere disparar primero y preguntar después. La pandilla secuestra a la gerente del banco, Claire Keesy (Rebecca Hall, Vicky Cristina Barcelona), para luego dejarla libre. Cuando los atracadores se enteran de que Claire vive en Charlestown y ante el temor de ser descubiertos, Doug planifica un encuentro accidental con ella que eventualmente se transforma en un romance. Y de esa relación nace en Doug el deseo de aspirar a una vida mejor. Pero dejar atrás los errores y la violencia no es fácil. Menos cuando el FBI está pisándote los talones y tus amigos no te dejan olvidar el pasado.

Las calles de Boston son terreno familiar para Ben Affleck. De ellas salió su guión ganador del Oscar de 1997 En Busca del Destino (Good Will Hunting) y su primera aventura como director, la magnífica cinta Gone Baby Gone. Con Atracción Peligrosa, el actor y director nos acerca a un micro mundo de delincuentes, mafias y círculos viciosos donde el crimen y las drogas hacen estragos. Affleck tiene buen ojo para el drama y esta vez lo complementa con escenas de acción que si bien son más de lo mismo no restan importancia a la historia.

Affleck saca el máximo de sus actores, especialmente de Jeremy Renner, que le crispa los nervios al más aplomado y Chris Cooper (Adaptation, American Beauty) y Pete Postlthewaite (In The Name of the Father, Romeo y Julieta) que juegan pequeños pero contundentes roles en la historia. Atracción Peligrosa nos muestra la cultura del crimen y ese honor entre ladrones que tanto se ve en los libros. Redimirse es posible, pero difícilmente escaparás de las consecuencias de tus acciones. Todo tiene un precio