septiembre 09, 2011

Submarine


 

¿Cuántas películas sobre el primer amor hemos visto? Infinitas. Unas mejores, otras no tanto. Y sin embargo, a veces tenemos la fortuna de tropezarnos con pequeñas joyas como Submarine, y en esos momentos vemos que sí existen maneras diferentes, geniales y originales de contar la misma historia. 

Oliver Tate (Craig Roberts) es nuestro protagonista. Un adolescente inseguro, neurótico y romántico que ve su vida como una película, imagina su propia muerte y sabe cuándo sus padres han tenido sexo con sólo ver la luz del baño. En las cínicas narraciones de Oliver podemos ver sus dilemas, temores, sueños, su absoluta incapacidad y torpeza para lidiar con los problemas cotidianos y total enamoramiento de Jordana (Yasmin Paige), la chica hermosa e inalcanzable del sobretodo rojo que disfruta intimidando a otros compañeros de clase e incluso un poco de piromanía. El inusual romance de estos dos sirve de excusa para explorar temas que van desde la pérdida de la inocencia, la muerte, las dinámicas familiares, el sexo y la traición, siempre desde la óptica exagerada, pesimista y melodramática del joven Oliver.

El actor y ahora director Richard Ayoade (The It Crowd) le da a Submarine una personalidad tan refrescante y a la vez tan cinematográfica que es inevitable no enamorarse de su estilo apasionado, decorado con deliciosas referencias a otras historias. Una combinación arrebatadora de imaginación, color, música y fotografía. 

Melancólica, hilarante a ratos, Submarine no es una comedia romántica típica. La cinta destila un aura de soledad y tristeza que si bien la hace parecer un poco distante, esconde en el fondo una tremenda dulzura que nos permite disfrutar de sus personajes peculiares y sus situaciones no tan realistas. Es una conmovedora apología de las relaciones humanas y de nuestra constante búsqueda de la felicidad, capaz de encontrar con humor y algo de mordacidad, un poquito de sorpresa en las cosas más comunes y cotidianas.

septiembre 05, 2011

CÁPSULAS - Corazones Rotos - Blue Valentine, En algún lugar del corazón - Somewhere, Conocerás al hombre de tus sueños - You Will Meet a Tall Dark Stranger


Algo de drama, algo de arte y algo de comedia.

Corazones Rotos, del director Derek Cianfrance, es una mirada agudamente dolorosa y triste a la desintegración de una relación. Cindy y Dean (Michelle Williams y Ryan Gosling) son la pareja cuyo matrimonio se desmorona ante nuestros ojos. Entre flashbacks que nos llevan al inicio de su historia, cuando todo es alegría, emoción, promesas, nos vamos al presente, cuando 10 años y la vida han pasado. Cuando la manera como se perciben ha cambiado y lo que queda es desesperanza, indiferencia y hasta resentimiento.

Las actuaciones desgarradoras de Williams y Gosling nos mantienen enganchados en este drama que nos asfixia y cachetea con su cruel realidad, donde vemos como el tiempo -inexorable y corrosivo- acaba con la ingenua y seductora ilusión falsa del cuento de hadas. ¿Quién en su sano juicio no se enamoraría de un hombre que te da una serenata con un ukulele, recitando "Siempre lastimas a quien amas"? Pero tristemente a veces ni el encanto, ni la bondad, o el amor son suficientes para seguir adelante.


Muchos ya habrán visto En algún lugar del corazón, de Sofía Coppola, y muchos la deben haber detestado. Es una película con diálogos escasos, una trama casi inexistente y escenas que difícilmente tengan sentido. Eso es más que suficiente para volvernos locos. Y sin embargo, la disfruté enormemente. Es cine de autor en su máxima expresión. Pareciera como si Coppola hubiera colocado bajo un microscopio a su protagonista de turno -un actor de Hollywood llamado Johnny Marco (Stephen Dorff)- y nos dejara ver por un huequito como transcurre su vida, una que no se parece a la imagen glamorosa y de ensueño que las revistas o la televisión nos vende. De hecho es una vida bastante patética, poco interesante.

Johnny Marco parece tenerlo todo, pero es obvio que su alma está vacía. No parece capaz de sentir placer alguno, o motivación o interés. Su vida, llena de privilegios y éxitos, es disfuncional y solitaria. La única conexión de Johnny con la vida es Cleo, su hija de 11 anos (Elle Fanning), una chiquilla lista y adorable que acepta y quiere a su papá sin condiciones o expectativas. Coppola captura tiernamente esta relación, no con diálogos que nos expliquen mucho, pero por medio de sus recursos visuales. Una cámara fija presenta escenas, una tras otra, que quizás no tengan mucho sentido, pero que nos dan una idea de cuál es la realidad de la vida de las estrellas de cine, una realidad extraña, inusual, llena de ritos, reglas y costumbres que no podemos entender. Lo interesante de toda esta nada reside en ver (ver, solo ver) cómo Johnny trata tímidamente de dejar de ser un espectador de su propia vida, y convertirse en un elemento activo de la misma, aunque la película no ofrece una respuesta clara al respecto.


Finalmente está Conocerás al hombre de tus sueños, del director Woody Allen, una especie de comedia sin el humor característico de otros filmes del cineasta. Su reparto incluye esta vez a Anthony Hopkins, Gemma Jones, Antonio Banderas, Naomi Watts, Josh Brolin y Freida Pinto. Unos personajes cuya característica común es que están insatisfechos con sus vidas, y creen que en la realización de sus sueños reside la solución para acabar con la infelicidad que los embarga.

No es un trabajo particularmente profundo ni de los mejores de Allen, pero la película es honesta y simple en la presentación de su premisa: los seres humanos tropezamos, caemos y a veces salimos ilesos mientras vamos por la vida desesperados en busca de respuestas y de la felicidad eterna. Los resultados de esta búsqueda son obvios, porque la vida es como es y difícilmente cambia. La reflexión sobre la importancia de ser felices con lo que tenemos y no con lo deseamos, resuena ensordecedoramente mientras la película se burla sutilmente de lo tontos que a veces podemos ser los seres humanos.