diciembre 09, 2011

Medianoche en París - Midnight in Paris




Surrealista como Dalí, apasionado como Hemingway, alocado como Zelda Fitzgerald, embriagante como Cole Porter. Woody Allen los engloba a todos (y a muchos más) en su creación más fresca y burbujeante, Medianoche en París.

Ambientada en la ciudad de la luz, cuna y hogar de grandes artistas y pensadores, Medianoche en París es una fantasía encantadora que nos hace viajar a la Era Dorada, evocando esa desgastada frase "todo tiempo pasado fue mejor" y nos da una merecida pero sutil lección sobre el por qué no debemos aferrarnos a semejantes premisas.

Para Gil Pender (Owen Wilson) es toda una aventura. El escritor -exitoso pero insatisfecho con su trabajo- se encuentra de vacaciones en París con su prometida Inez (Rachel McAdams). La cultura, la historia y la belleza que lo rodea parecen infectar a nuestro protagonista, hasta transportarlo en las noches al París de la década de los 20, donde conoce y se relaciona con sus ídolos artísticos. La chispa creativa se enciende. Gil se mueve entre la fantasía y la realidad, mientras progresivamente descubre ciertas cosas sobre sí mismo y su trabajo y como suele suceder, debe tomar decisiones que afectarán el rumbo de su historia.

Wilson se luce como el escritor inseguro y digamos que hasta ingenuo, con ecos lejanos a esas personalidades que Woody Allen ha retratado a lo largo de su carrera, aunque con un toque más sincero, tierno y romántico. La falta de cinismo hace de Gil un personaje adorable y por ello somos capaces de aupar su escape de la realidad sin ningún cuestionamiento. 

La ciudad del amor jamás se vio tan deslumbrante. Allen captura cada uno de sus ángulos, sus cambios de estaciones, de clima, temperamentales como los sentimientos humanos. Porter canta a lo lejos Let's Do It, Let's Fall In Love y uno no puede sino sucumbir a su voz y a esta infecciosa, dulce, ilógica, divertida, romántica invitación que Allen nos hace a perdernos entre los callejones que han albergado a tantos seres atormentados, amantes, neuróticos, insatisfechos, inseguros, eternamente enamorados.