mayo 03, 2010

Iron Man 2





Más descarado, engreido y narciso. Tony Stark regresa a lo grande en la secuela de Iron Man, titulada simplemente Iron Man 2.

La historia se inicia seis meses después de la conferencia de prensa en la que Stark admite ser Iron Man. En ese tiempo, el solito se ha encargado de privatizar la paz, acabar con las guerras y  el negocio armamentista, cosa que no tiene muy contentos a los militares ni al gobierno de los Estados Unidos.

Además a nuestro héroe lo está matando -literalmente- su armadura, y anda en la búsqueda de un antídoto que le ponga fin a su mortalidad. Su asistente Pepper Potts lo presiona, su mejor amigo Rhodey también, su competidor más cercano, un envidioso y aburrido llamado Justin Hammer (Sam Rockwell) le quiere plagiar el trabajo. No la tiene fácil.

Y en Rusia, un físico llamado Ivan Danko (Mickey Rourke) está a punto de darle un poco de su propia medicina.

IM2 es una historia de crisis de indentidad y de venganza. Y Stark, con la personalidad que tiene, no es el típico héroe torturado que ya hemos visto antes. Su camino es el de la autodestrucción. Hasta que Nick Fury aparece cual Pepe Grillo para hacer su magia, y de paso, sentar las bases para la próxima película de Marvel, Los Vengadores.

Entretenida y cargadísima de acción, Iron Man 2 descansa sobre los hombros del muy carismático Robert Downey Jr., quien nuevamente se roba el show como el excéntrico super héroe. De la mano del director Jon Favreau, quien no tomó muchos riesgos y se conformó con repetir la fórmula de la primera película, Downey nos presenta la otra cara de Stark, la de un hijo con la memoria de un padre al que nunca pudo complacer, la de un hombre cuya moral no es a prueba de balas, la de un héroe en exceso narcisista y capaz de descarrilarse. Desafortunadamente los demás personajes no reciben el mismo desarrollo y quedan algo planos, como un relleno suculento y atractivo, pero nada más. Ni siquiera los villanos parecen verdaderamente peligrosos en esta historia.

Las secuencias de acción abundan, trilladas y cansinas. En algunos momentos, Favreau pierde el ritmo de la historia, pero el daño no es letal. ¿Divertida? Si, ¿mejor que su predecesora? Definitivamente no. ¿Espero con ansias una tercer parte? Déjenme pensarlo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aburrida hasta mas no poder. Creo que no vimos la misma pelicula