febrero 26, 2011

Los Hombres que no Amaban a las Mujeres - Män Som Hatar Kvinnor


Cada cierto tiempo, la literatura nos obsequia un personaje que rompe esquemas, que nos deslumbra y que se convierte en referencia obligada cuando pensamos en algún arquetipo. Y así Stieg Larsson nos ha regalado a la heroína de la década, Lisbeth Salander: Una especie de punk gótica, genio de la informática, con memoria fotográfica, fumadora voraz, inteligente, arisca, introvertida e incluso antisocial. Ella es la protagonista del thriller sueco Los Hombres que no Amaban a las Mujeres.

Salander (interpretada por Noomi Rapace) es una analista de investigación en una firma de seguridad. Uno de sus trabajos es indagar a fondo sobre Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist), el periodista editor de la revista Millenium sentenciado a seis meses de prisión por difamar a un magnate en uno de sus reportajes.

Blomkvist, antes de cumplir condena, es reclutado por un multimillonario llamado Henrik Vanger (Sven-Bertil Taube), quien le pide que investigue la misteriosa desaparición de su sobrina Harriet 40 años atrás. Harriet desaparece bajo circunstancias sospechosas y Vanger presume que algún miembro de su no tan honorable familia pudo haberla asesinado. 

Seducido por la idea de apartarse del escándalo que lo rodea, Blomkvist comienza la investigación del caso, buscando pistas que lo lleven a descifrar el asesinato de Harriet y en su búsqueda, su camino y el de Lisbeth se cruzan. Así nace una de las mejores duplas cinematográficas de los últimos tiempos. Es una delicia ver interactuar a dos personajes tan diferentes como la noche y el día. La justicia se convierte en su denominador común.

Los secretos, las posturas morales de los hombres -muchas veces hipócritas- y la misoginia son llevados a otro nivel en este thriller donde las pistas muchas veces nos despistan, donde más allá del misterio central, nos cautiva el misterio de la chica tatuada y atormentada y el destino del periodista idealista obsesionado con la verdad.

La atmósfera casi claustrofóbica del film, con su isla remota, clima invernal y unos personajes bastante siniestros hacen de Los Hombres que no Amaban a las Mujeres un suspenso interesante y efectivo. Algo crudo en algunas escenas de violencia, pero sin rayar en lo morboso. Hay acción, buen ritmo y dos protagonistas con una dinámica interesante y compleja. Recomendada.

febrero 20, 2011

El Discurso del Rey - The King's Speech


Superar un obstáculo, confrontar un miedo o sobreponerse a un impedimento son de los argumentos más explotados en el cine, unos a veces con mejor éxito que otros. La clave está en encontrar ese gancho que cree el nexo perfecto entre historia y audiencia.

Y eso es lo que El Discurso del Rey hace. Sin emplear muchos artilugios: un reparto de actores más que brillantes, un guión que balancea historia, sentimentalismo y lugares comunes de manera simple pero que funciona y entretiene. 

Albert (Colin Firth), príncipe de Inglaterra y segundo en la línea de sucesión posee desde su niñez un impedimento para hablar y contrata a través de su esposa Elizabeth (Helena Bonham Carter) los servicios de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un terapista poco convencional para ayudarlo a superar su tara.

Pero más allá de una simple cura del lenguaje, de un trato médico-paciente, entre Bertie y Lionel surge una relación atípica que entre terapia física y muchas veces, psicológica, permiten que el inseguro Bertie alcance ese potencial atrapado y encuentre su voz, la voz del líder que guiaría a su pueblo durante uno de los momentos más difíciles de la historia.

No existe un solo instante en el que no dudemos el curso que tomará la trama. Pero eso no disminuye el impacto emocional que nos deja, pues El Discurso del Rey se enfoca en sus personajes, sus relaciones y cómo esa dinámica íntima y a veces tierna cambia la vida de dos seres humanos completamente diferentes, tanto en rango social y político, como en personalidad.

El director Tom Hooper y su guionista David Seidler mantienen el foco en los protagonistas y no en el marco histórico, tocando las teclas exactas para recordarnos esos años previos a la Segunda Guerra Mundial, los delirios del hermano mayor de Edward (un excelente Guy Pearce) y los prejuicios y barreras sociales de la época. Pero sin perder de vista que el centro de la historia está en la relación de Bertie y Lionel. 

Firth se crece en su papel de monarca, rígido y aristócrata, sin embargo vulnerable y deseoso de aprobación. Rush, uno de los mejores actores de carácter desde siempre, es más casual y cercano, algo peculiar pero exigente y duro cuando la ocasión lo amerita. Dos grandes que acompañados por Bonham Carter -cuya calidez y dulzura me desarmó por completo- hacen de El Discurso del Rey una experiencia realmente gratificante y reconciliadora con este tipo de cine llamado por muchos "prefabricado", pero que cuando es bien hecho, aunque sea manipulador y blablabla, te reconforta el corazón.