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El Discurso del Rey - The King's Speech


Superar un obstáculo, confrontar un miedo o sobreponerse a un impedimento son de los argumentos más explotados en el cine, unos a veces con mejor éxito que otros. La clave está en encontrar ese gancho que cree el nexo perfecto entre historia y audiencia.

Y eso es lo que El Discurso del Rey hace. Sin emplear muchos artilugios: un reparto de actores más que brillantes, un guión que balancea historia, sentimentalismo y lugares comunes de manera simple pero que funciona y entretiene. 

Albert (Colin Firth), príncipe de Inglaterra y segundo en la línea de sucesión posee desde su niñez un impedimento para hablar y contrata a través de su esposa Elizabeth (Helena Bonham Carter) los servicios de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un terapista poco convencional para ayudarlo a superar su tara.

Pero más allá de una simple cura del lenguaje, de un trato médico-paciente, entre Bertie y Lionel surge una relación atípica que entre terapia física y muchas veces, psicológica, permiten que el inseguro Bertie alcance ese potencial atrapado y encuentre su voz, la voz del líder que guiaría a su pueblo durante uno de los momentos más difíciles de la historia.

No existe un solo instante en el que no dudemos el curso que tomará la trama. Pero eso no disminuye el impacto emocional que nos deja, pues El Discurso del Rey se enfoca en sus personajes, sus relaciones y cómo esa dinámica íntima y a veces tierna cambia la vida de dos seres humanos completamente diferentes, tanto en rango social y político, como en personalidad.

El director Tom Hooper y su guionista David Seidler mantienen el foco en los protagonistas y no en el marco histórico, tocando las teclas exactas para recordarnos esos años previos a la Segunda Guerra Mundial, los delirios del hermano mayor de Edward (un excelente Guy Pearce) y los prejuicios y barreras sociales de la época. Pero sin perder de vista que el centro de la historia está en la relación de Bertie y Lionel. 

Firth se crece en su papel de monarca, rígido y aristócrata, sin embargo vulnerable y deseoso de aprobación. Rush, uno de los mejores actores de carácter desde siempre, es más casual y cercano, algo peculiar pero exigente y duro cuando la ocasión lo amerita. Dos grandes que acompañados por Bonham Carter -cuya calidez y dulzura me desarmó por completo- hacen de El Discurso del Rey una experiencia realmente gratificante y reconciliadora con este tipo de cine llamado por muchos "prefabricado", pero que cuando es bien hecho, aunque sea manipulador y blablabla, te reconforta el corazón.

Comentarios

Gustavo Pérez dijo…
Casualidades de la vida que vengo a responder un comentario en mi blog y me consigo con "El discurso del rey", que veré este fin.

En relación a mi post de los actores, sí estuve tentado a postear algo sobre MJF pero por cuestiones de espacio y tiempo no lo coloqué.

Estoy claro que es uno de los máximos exponentes de la actuación que no se ha dejado amilanar por una afección de salud que padece hace años, sin duda, el mejor de su generación.

Un saludo friend
David C. dijo…
Buen filme. Veanla.

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