El Show de Truman

Publicada en 1999.


En el aire...Truman Show

Lo mejor es ver esta película sin saber mucho de ella.

El Show de Truman resulta ser una experiencia única para todos aquellos que la ven. Es una historia profunda, conmovedora y polémica. Una mezcla de realidad y absurdo, drama y comedia.

Imaginémonos un ambicioso productor de TV que concibe la idea de adoptar un bebé y crear para él un mundo ideal y perfecto, una bonita isla dentro de un estudio gigantesco que parezca real. Y es que para el bebé esa será la realidad porque ¿con qué parámetros podrá comparar su mundo con otro, si no conoce nada más? Así es la vida para Truman Burbank, el personaje central de este film.

Truman crece rodeado de cámaras ocultas y seres que se hacen pasar por su familia; durante toda su vida es guiado a seguir un camino "x" o "y", preseleccionado por el creador de su show, completamente ignorante de que millones de personas lo observan las 24 horas del día. 

Todos los momentos felices, tristes, incluso sus momentos de soledad son expuestos al mundo entero, que lo mira con delicia y placer. Y siempre esperando más.

¿Puede realmente la humanidad devorar con tanto gusto la vida de otro ser, forzándolo a vivir una farsa para el entretenimiento de una mayoría, sin sentir culpa o compasión?  
Claramente el fin de la cinta es permitirle a Truman la oportunidad de descubrir la charada maquinada por Christof (Ed Harris).

Increible, Jim Carrey trae a la vida un Truman agradable y creíble, aunque no deja de incorporarle su toque personal (como esa amplia sonrisa que estampa en todas sus películas). Captura la ingenuidad de un ser confiado y la angustia de un hombre en busca de respuestas y algunas verdades. Es capaz de reir y llorar, de tener miedo y de ocultarse tras una máscara cuando esta deprimido.

¿Comedia o drama? Francamente no importa saberlo. Truman es graciosa, dramática, reflexiva. Es un todo complejo y separar sus componentes para lograr etiquetarla dentro de un grupo sería injusto. No trata un solo tema: es sobre la realidad y cómo la cuestionamos o simplemente la aceptamos sin mirar bien a que estamos siendo expuestos, es una sátira inteligente sobre la televisión, es una crítica a la manipulación de los medios, es un juicio delicado a la falta de sensibilidad en la humanidad. No se trata de establecer un criterio único y definitivo. De puntualizar quién es bueno o malo. El espectador tiene la última palabra.

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